Como hace unos días os dije, Ruth me hizo la falda para el traje de Carnaval de Ainhoa, pero como que le faltaba algo. Y con mucho miedo por si la estropeaba (porque es la primera vez que lo hacía y se me ocurrió hacerlo así, no sabía cuál sería el resultado) me puse a decorar con purpurina las flores (más o menos) del vestido de Anna. ¡¡Y así de guapa iba mi niña!! (Y mi niño, claro, pero eso será otro post). Y gracias Ruth, la falda es divina.
Esta muñeca tiene detrás una historia muy especial. Según la tradición indígena se le cuentan tus penas y temores, y se guarda bajo la almohada. Ella guardará tus miedos y te reconfortará. Viene con una pequeña "oración" en su espalda. Por cierto que aún debo hacerles una a mis hijos, que los pobres me la pidieron y aún no tuve tiempo, qué desastre soy....